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lunes, octubre 30, 2006

Parte 2: Guácara Radioactiva



Otra fiesta memorable en mi casa, ahora so pretexto de celebrar el cumpleaños de Perrabé y de la Luisa. Ambos deseaban lo mismo de regalo, un Absolute de vainilla, por algo nacieron el mismo día supongo, nosotros como buenos amigos les dimos una botella para que la compartieran, ah claro y su jugo de arándano que salió casi tan caro como el vodka.
Cuando probé esa combinación, después de la gran insistencia de Perrabé, casi me vomito. Yo no se como la gente puede combinar esas cosas y luego decir que sabe rico.
Con singular alegría la banda bebió y bebió a tal grado de quedar bastante simpáticos unos pero otros entre la combinación de vodka, con cerveza y mezcal, porque claro que la botella de regalo no duró ni para el arranque, quedaron en calidad de zoombies.
La primera fue la festejada que de tanto arándano creo una cosa roja, muy viscosa y radioactiva que brotaba de su boca como agua saliendo de manguera de bombero, Yunuberta trato de dirigirla al retrete sin mucho éxito, lo que dio por resultado un baño con alfombra fina, si así es, como de ectoplasma.
Luego la Dan ya muy prendida empezó a alborotar a la banda para que tocarán hasta que logró su objetivo, montamos el escenario y concierto empezó, cuando voltean a ver solo había dos integrantes de Lunaalcohólica, porque como de costumbre la vocalista no había ido y el Wong raro pero no estaba en la fiesta. Sin más remedio mi hermano se colgó la guitarra y les echó una mano, mientras el Chris Dangerous (au) improvisaba en el bajo, y sin voz en el micrófono comenzaron el toquín con el famoso surf de Pulp Fiction. Para cuando llegaron a Seven Nation Army tuve que tomar la guitarra y demostrar mi poco conocimiento en la lira. Siguieron las rolas fluyendo algunas sin voz y otras contando con la improvisación de cualquiera de los presentes, al llegar a I Belive in Miracles se solicitó la presencia de Perrabé, ya que es fanática de Eddie Vedder y esa era la versión que el interpreta en el tributo a los Ramones, la tuve que ir a sacar del baño y ni así quiso cantar.
Una vez finalizado el toquín fui a dejar a Lilo a su casa y ahora procuré no tardarme más de veinte minutos para alcanzar chupe, pero fue en vano, cuando regresé todos estaban ya muy lerdos y eso los que se mantenían en pie. Como siempre tuve que preguntar uno por uno para ver donde y en que condiciones estaban, como de costumbre el único sin aparecer era el Chris Dangerous (au) que yo no se como dicen que tiene aguante si cuando lo encontramos después de una larga búsqueda como de ¿Dónde esta Wally? Estaba como cadáver, lo zangoloteamos, le dimos unas cachetadas, un beso del Simba y nada, otra vez tuve que sacarle la lengua ponerlo boca abajo y donde no fuera ser pisado y empezar a buscar donde colocar a toda la bola de ebrios, después de distribuirlos no me quedo más que dormirme en la alfombra, ya que mi cuarto estaba cerrado y se oían gritos de dos de mis cuates que no diré sus nombres.
Al día siguiente después de correr a todo el mundo por ahí de pasado el medio día, prendí los ventiladores y a darle a la limpieza porque en la noche regresaban mis padres. Todo estuvo relativamente sencillo exceptuando el baño de arriba que mientras lo trapeaba le empezó a salir mucha espuma, le echaba agua y salía más espuma, después de cómo seis veces por fin dejo de surgir. Cuando volteo a la ropa veo una mancha enorme en una playera, lo primero que pensé es que Perrabé había vuelto en toda la ropa, revisé minuciosamente, pero no lo único manchado era esa playera blanca, al verla con detenimiento distingo que es el uniforme de la escuela de mi hermano menor (en la madre –pensé-) sin más remedio la tuve que lavar a mano como 3 veces para que desapareciera la mancha roja.
Cuando creí que todo había terminado, me dirigí a la ducha a darme un baño, cuando quiero lavarme la cabeza me encuentro con la sorpresa que no había shampoo, con todo y que había ido a comprar hace dos días, así es, eso justificaba la espuma excesiva del pisa del baño, la atolondrada de mi amiga Yunuberta había tratado de quitar el ectoplasma con el shampoo.

Moraleja: No dejen que combinen jugo de arándano con ninguna bebida alcohólica y menos si estén en su casa, porque limpiar las guácaras radioactivas solo si creen en los milagros.

martes, octubre 24, 2006

Las Batallas Etílicas

Para desmentir a Chris Dangerous (au) he tenido que publicar la verdad, de inicio lo que cuenta en su relato no es una fiesta sino dos, pero supongo que el estado etílico en el que mi cuate estaba en aquel entonces no lo dejaba saber el transcurrir del tiempo, porque entre una y otra hubo por lo menos dos meses de diferencia.
Por tanto empezaré por orden cronológico.
La primera la denominaré Caos Caricachupas y la segunda Guácara Radiactiva.

Parte 1: Caos Caricachupas

Estos son LunalcohólicA la banda de Chris Dangerous (au), el primero es el Wong, luego la Dan y al final el mismisimo Chrris Dangerous (au), tal cual lucen en el escenario.

Un viernes más de septiembre, se convertía en espacial gracias a que mis padres se habían retirado al ya acostumbrado viaje anual de convención de la empresa en la que mi madre labora. Yo como muchos de los que lean esto, ni tardo ni perezoso, organicé una fiesta con todo y toquín so pretexto de celebrar el cumpleaños de Lilo que era cercano a esas fechas.
Como se procuraba en aquel entonces empezábamos la fiesta desde temprano y comúnmente no sabíamos cuando acababa. Esta no fue la excepción y aprovechando la felicidad de regresar a este tipo de eventos prometí dejar mi abstención alcohólica pa festejar a gusto con mis cuates, con una pequeña condición, que fuera después de ir a dejar a Lilo para que no fuera a destrozar el coche en el camino.
Por ahí de la media noche empezaron con el toquín, pero aquella vez no tocaron con mi hermano, esa ocasión fue más como Karaoke con banda en vivo, porque como era costumbre su vocalista no había podido ir. Es cierto me invitaron a subir al escenario a que me echara una rola a lo que accedí gustoso, si es cierto que hice una versión corta de la canción, yo pensé que era como cuando cantas con mariachi que la banda solo te sigue y ya, si me hubieran avisado con tiempo la hubiera practicado y hubiera salido mejor, en fin. Terminadas las dos bandas programadas aquella noche me dirigí a llevar a su casa a Lilo.
Cuando regresé dispuesto a embriagarme a gusto con mis cuates, me encuentro un campo de batalla al día siguiente de terminado el combate, claro mis amigos como el ejército perdedor…

Ni me fui tanto cabrones y miren como los encuentro. – grite con repudio –

Solo un par de horas, ni aguantan nada – pensé –

Voy bajando del coche y lo primero que me encuentro es un bulto en la banqueta, era el Cesarinho, embarrado como excremento de paloma, me volteó a ver sin mover ni la cabeza y soltó un sonido gutural, en eso se deja oír el comentario oportuno de mi primo Larry :

¿Estas tomando el sol a estas horas de la madrugada? Ponte bronceador no te vayas a chamuscar – se dirigió a Cesarinho –

A lo que yo casi me orino de la risa.

Y eso que ni siquiera he abierto la reja de mi casa – pensé angustiado –

Al entrar encontré en paisaje similar, Engelberto como reloj de Dalí, desparramado en el sillón y con lo alto que es, sus brazos, piernas y cabeza que se desbordaban del sillón parecían en verdad estar derretidas hasta más allá del suelo. Seguí hasta la cocina y el único que estaba era la Luisa (o luichi como se pone en el chat de crónicas de un ilustrador), al cual le pregunté por el resto.

Pues hip, hay unos en el consultorio hip hip – contestó –

Seguí al consultorio y salí tan rápido como entré, lo único que pude ver fueron las manos de Perrabé y las de Paquiles moviéndose a una velocidad fuera de lo común, por lo cual no quise investigar más, luego a lo lejos escuché una voz diciendo: que aparatote mi dentista, ya chéqueme las muelas.

Aaah siempre tan exagerada la Perrabé – exclamé –

¿Y la Yunuberta? – le pregunte al único de pie y conciente – (mi hermano por supuesto)

Peleando con el monstruo – respondió –

Me dirigí al baño a ver si necesitaba ayuda, pero al oír los fuertes cánticos oaxaqueños, desistí por miedo a quedar salpicado.

Una vez saliendo los tórtolos del consultorio, fui a inspeccionar la zona y encontré un bulto más, esté desparramado en la silla y con la cabeza incrustada en el escritorio, la baba corriendo por las recetas de mi padre y con un clip pegado en el cachete.

¿Wong estás bien? – pregunté sin recibir respuesta de él –

Déjalo ahí que está más cómodo que hace rato que estaba como cadáver en el suelo – gritó Paquiles –

Después de un rato ya nos encontrábamos casi todos en la cocina, exceptuando los noqueados de Wong y Engelberto, bueno y Cesarinho que estaba ahora peleando con el mismo monstruo que su mujer o por lo menos intentando y un desaparecido.

¡Ah cabrón! ¿y el Chris Dangerous? – pregunté –

Pues nadie sabe de el desde que terminó el toquín – respondieron en coro después de un par de hips –

Salí a buscarlo, lo encontré por accidente detrás de la batería tendido en el otro sillón, le conté hasta diez y luego otros diez, seguidos de otros diez, nada, no reaccionó, por tanto no me quedó más que sacarle la lengua para cerciorarme de que no se la hubiera tragado aún.

Resuelto el misterio regresé a la cocina a indagar el porque de sus estados maltrechos, cuando iba la Luisa a empezar a revelarlo, de entre sus dedos salió una cosa muy viscosa y roja, como plastilina de Play Doh saliendo de su aparatito en la que la aplastas y salen churritos, la cual fue a reposar en el hombro de Yunuberta. La Luisa se dio la vuelta a terminar de sacar todo en el lavabo de la cocina lleno de trastes, los cuales lavó para mi suerte Perrabé, pero no conforme con aderezar la bajilla tomó el trapito con el que limpiamos la cocina y limpió todo lo que cayó fuera del lavabo, el cuál para mi desgracia nadie lo lavó y con mucho asco tuve que tirar a la basura por su olor tan ácido. Posterior al suceso de la Play Dohinha confesaron que mientras me fui se acabaron todo el chupe que quedaba en un jueguito cavernícola que los dejó como chimpancés que nombraron caricachupas, si el mismo de caricaturas presenta nombres de…. Pero castigando o premiando al perdedor dándole un trago a la botella.
Por lo que no pude consumir ni una gota de alcohol ese día lo cual comprueba la mentira de mi cuate Chris Dangerous (au), aparte de que él no podía estar en la azotea fumándose un cigarrito porque ni hay como subir y el techo es de dos aguas.

Esperen pronto la segunda parte.

jueves, octubre 12, 2006

Homenaje a Giuseppe Gianelli



Otro día en una representación más de la enfermiza y trastornante obra bélica, sin saber si este acto es otro más, si nos estamos acercando al intermedio o si la obra está por finalizar. La neblina es muy densa entre invierno y el humo de las armas. Pero la peor bruma es aquella que surge en mi cabeza y altera mis neuronas.
Todo el mundo pensaría que el vencedor solo se dedica a disfrutar de los placeres de Niké y Dionisio, pero lo que ignoran es que no todos los actores compartimos el mismo sentimiento, lo que es cierto es que muchos con sus corrompidos cerebros más devastados que los pueblos que aniquilan, crean que la conciencia se vaya pulverizando con la razón. No justifico por completo a esta raza pero si a los que tienen que seguir la lucha ya heridos por temor a ser juzgados de traición. Yo en lo personal prefiero no consumir estupefacientes, ni para disminuir el dolor de los variados percances y aunque tenga que debatir todos los días con mi ser, que en su forma de pensar no comparte las ideas conquistadoras, mucho menos lo que dejan por su paso, de como convierten en cenizas las aldeas y las almas de sus habitantes, violando mucho más que los derechos humanos naturales.
La derrota no siempre es mala pero la humillación es siempre repugnante.
Creo estar perdiendo la cordura día a día, a tal grado que creo estar siendo seguido por un hombre. Cada que volteo, a mis espaldas alcanzo a percibir un ser, un poco más bajo que yo, pero al parecer mucho más robusto, cubierto de un manto café grisáceo, maltratado y rasgado. Lo veo en días de guerra, en días de descanso, en caminatas. He llegado a pensar que la muerte me persigue, que pronto llegaré al ocaso sin saber el resultado de esta porquería a la que estoy atado.
Pero en las batallas cuando siento estar con el filo de bala en la sien o en la nuca, volteo y un cuerpo recién cadáver, se desploma a mis pies. El manto solo deja ver su falda desvanecer.

¿Por qué la muerte me sigue pero para no dejarme morir?.

La locura nos ha llegado en conjunto estimado Pepino, yo también la veo a diario, pronto la seguiremos – Contesta mi fiel compañero –

Un escándalo se deja escuchar a unos metros de distancia, a ponerse el disfraz bélico, y salir corriendo al lugar de los hechos.

¿Por qué tanto alboroto mi general?

Hemos encontrado a este hombre tirado a un lado de ustedes, acaso son traidores – contestó colérico –

No tenía idea de su presencia – mentí –

Quitarle la capucha par a desenmascararlo ya. – ordenó el general –

Al ver el rostro revelándose entre las sombras entre en pánico.
¿Por qué un soldado enemigo me perseguía?

Que hace un harapiento enemigo vencido y vivo, en nuestras filas sin que tengamos conocimiento de ello – con la vena de la frente saltada el general demando respuesta de mi ser –

Salvándome la vida – Pensé –

Lo ignoro – contesté omitiendo formalismos, más por temor que por rebeldía –

En eso la voz del hombre se dejó escuchar clara y enérgica.

Deja de preguntar estupideces a quien no deberías estar juzgando sino alabando. Estoy aquí por una sola razón “Proteger el cuerpo y el alma de ese soldado que culpas de traición”

¿Por qué cuidar a un peón? La cosa más absurda que mis oídos han escuchado – Entre carcajadas expresó el general –

Porque la grandeza no se mide por rangos de milicia – exclamó el hombre –

Dime el verdadero motivo y estarás en nuestras filas irreverente vencido – murmuró y mintió entre labios temblorosos de furia el general –

Digamos que mientras los perros rabiosos aplastaban nuestras tierras, vaciaban nuestras casas, sacaban desnudos a cada aldeano ordenándoles desaparecerse en la nieve sin agua ni alimento, violaban a nuestras esposas e hijas y fusilaban a cada soldado a los ojos de su familia, en medio de esta mierda había una luz que regresaba a los inocentes niños y sus madres a sus casas, que sacaba a escondidas alimento y agua y en vez de devorarlo parea saciar su gula cual canino hambriento, lo cedía a los derrotados, solo guardaba un poco para sus compañeros tirados agonizantes en el fango, se robaba abrigos para dárselos a las personas que encontraba sin más cubierta que su piel y de las cuales desconocía su hogar, y hasta el líquido de su misma cantimplora lo usaba para el sediento, nunca para él.
Desafortunado al ser dominado por su ejército desalmado y no por la piedad de su soldado que protejo, el día de regreso a mi hogar, presencie a tan solo a un par de kilómetros antes de llegar, a los cuerpos desnudos, sin alma de mi mujer y mi hija de solo seis años de edad pero cinco de ausencia de su padre, desangradas de… (una lagrima cayó e interrumpió el relato)
Con la voz quebrada después de unos segundos continuó.
… solo pensaba en venganza, por eso los empecé a seguir.
Vi a uno de sus soldados en una choza en la que me refugiaba, vi como se robaba cobijas del lugar. Lo seguí con cautela. Estaba a punto de matarlo cuando presencié la bondad hecha un ser. Camine detrás de sus pasos, siguiendo cada huella, y viviendo la única cara bella de la guerra. Decidí unirme a su ejemplo y proteger al protector.
Si hoy me han visto no es por casualidad sino que la guerra ha terminado y no quería que partiera cada quien a su hogar sin poder darle las gracias al único humano que conozco, de lo que hizo por mi pueblo.

¿Cómo lo sabes? No he sido informado aún de que acaba la guerra. – incrédulo y soberbio dijo el general –

En un par de horas lo sabrá – dijo una voz desvaneciéndose en el horizonte –

La mirada de todos pérdida mientras el relato no supo en donde poner sus balas, el silencio reinó hasta el júbilo la noticia del finiquito bélico.